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Bienvenid@ a Shinobi Sensu. Sé participante de una nueva era de conflictos que azotan el mundo shinobi desde finales de la Cuarta Guerra Ninja. Treinta años han pasado desde entonces y las alianzas ya no existen, mientras que Akatsuki emerge lentamente como la amenaza que fue en el pasado. Escoge tu aldea con cuidado y prepárate a pelear. La gran batalla está cerca...



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Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

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Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

Mensaje por Kyuketsuki Kuroi el Dom Oct 07, 2012 10:48 pm

La lluvia azotaba aquel paraje al que nunca había visitado. Le había llevado exactamente dos días caminar por los caminos del país del rayo, hasta que finalmente unos campesinos le indicaron el camino hacia la aldea de Kumogakure. Como era de costumbre en las misiones de infiltración de las que ya era prácticamente experto, no llevaba puesta su bandana, es más, la había dejado en su aldea natal. Su cabello se encontraba totalmente empapado, y las gotas de agua recorrían como lágrimas su rostro a medida que clavaba su mirada color zafiro en la enorme montaña sobre la cual, yacía orgullosa la aldea de Kumogakure no sato.

Siempre había sido un excelente actor, pero había algo parecido a pánico escénico que lo atormentaba, esa sensación de que algo está a punto de salir extremadamente mal, como que el telón se va cerrar o la iluminación fallará...esa extrema sensación de estar en el lugar menos indicado, en el momento menos indicado. Aún así, con los años de pobreza, sus habilidades para la actuación habían mejorado hábilmente, por lo que a medida que subía el camino a aquella montaña llevó su ocarina a su boca y comenzó a tocar la misma en una hábil y entusiasta melodía.





Observó como de a poco, la puerta de la aldea comenzaba a hacerse visible a la distancia, por lo que en ese momento el joven de cabello blanco comenzó a danzar de forma extraña, dando largas zancadas hacia la derecha y a continuación hacia la izquierda, sin dejar de tocar su instrumento en ningún momento. Llegó finalmente a donde se encontraban los guardias y un montón más de gente que entraba o salía de la aldea. Era el momento de lucirse. Continuó tocando su instrumento entre toda esa gente, y las miradas rápidamente se posicionaron sobre él. Comenzó a danzar dando pasos hacia los costados, y de a rato acompañaba aquellos rítmicos movimientos con algún giro sobre su propio eje, y llegado el final, dio un último giro y a medida que despegaba la ocarina de su boca juntaba sus pies y se inclinaba hacia adelante sin flexionar sus piernas, dándole indicaciones a la gente de que su show había terminado. Las monedas y billetes que la gente le entregó al vampiro fue solo superada por la lluvia de aplausos que recibió bajo aquella gigantesca puerta de madera.

- ¡Gracias, muchas gracias! Mi nombre es Sora, el ocarinista del país del té. ¡Rejocíjense con mi presencia! ¡Levante la mano el que quiera otra canción! gritó el joven en la entrada, provocando una lluvia de aplausos y silbidos, por lo que nuevamente comenzó a entonar una nueva melodía igual de alegre que la anterior, provocando que incluso la gente comenzara a bailar junto a su melodía. Aquella fiesta duró unos minutos, hasta que la guardia ANBU de la aldea llegó al lugar y hizo que el túmulo de personas comenzara a dispersarse.
Caminó hasta la recepción de la entrada de la aldea y se paró frente a las personas que se encontraban atendiendo la misma. Hombre, eres excelente músico. Eres...¡eres increíble! - lo felicitó uno de los dos, recibiendo como respuesta que el joven músico se inclinara haciendo una reverencia. - Gracias a ustedes, por apreciar mi arte. He venido desde muy lejos para visitar vuestra academia de artes líricas. ¿Creen que podré pasar? El problema, es que en el pequeño pueblo del país del té desde el cual provengo, no tienen registro. ¿Creen que podría hacer mi primer registro aquí, en Kumogakure? Así luego no tendré inconvenientes en el resto de mi trayectoria. - La credibilidad de las palabras de aquel joven eran absolutas, puesto a que ya había dejado impostadas su habilidad para el arte, y los guardias no dudaron en hacer el registro de aquel joven, que no les tomó más de diez minutos:

Esbozaba una sonrisa irónica a medida que caminaba por las calles de la aldea con la identificación falsa en el bolsillo. Notoria era la época de paz, dada la poca vigilancia que había encontrado en la puerta...que gente tan confiada. Aún así, aquello sería para beneficio propio, ya que disimulando estar perdido al observar en todas direcciones y tomando calles aleatorias, pudo caminar por gran parte de la aldea, incluso pasando frente a la academia ninja, donde encontró que había una desmesurada cantidad de jovenes saliendo de la misma. Claramente, aquello significaba que las fuerzas militares de esa aldea estaban cercanas a alcanzar a las de Otogakure mismo. La lluvia continuaba azotando aquel páramo, pero la gente parecía continuar de todas formas con su rutina, y al vampiro, parecía no importarle que el frío lo abrazara.


Última edición por Kyuketsuki Kuroi el Sáb Dic 29, 2012 2:46 am, editado 1 vez
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Re: Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

Mensaje por Akuma No Nemuri el Mar Oct 09, 2012 11:02 pm

Hacía pocos pasos había abandonado la oscuridad de las cavernas previas a la entrada. Se deslizó con gracia tras el umbral infernal y el viento cálido la recibió hilando canciones. Vislumbró a varios metros la multitud transitando las calles, y a un par de guardias recién ascendidos volviendo a su posición, cercana a la entrada. Ellos también la divisaron, pero en lugar de darle una cálida bienvenida, se acercaron con gestos hostiles. – ¿Qué sucede? – preguntó calma, como si no viera razón alguna para sus malas caras. – Identifíquese – clamaron ambos, preparando un par de kunais en sus manos.
En el mismo instante la joven entendió que había olvidado volver a su apariencia masculina, entonces el mínimo atisbo de perplejidad se desvaneció. Los cabellos negros de la salvaje caían por sus hombros y una mirada feroz por naturaleza escrutaba al par de guardias, razones suficientes para creerla extraña o amenazante. – Ryokan – se refirió a uno de ellos – No quería que nadie se enterara que había salido de la aldea, por eso el cambio de apariencia – explicó, para luego “deshacer” el henge, transformándose nuevamente en el elegante y alto joven Raikage. – ¿Ahora me dejan pasar? – preguntó cordial, como si no le importara que no hubiesen reconocido un jutsu simple como ese. Los guardias no dudaron en ceder, más pruebas no necesitaban. El kage tenía una extraña afición por cambiar los nombres de las personas, y solía llamar a “Ryukan” mal todo el tiempo. Como era un detalle tan mínimo, imposible que cualquier espía conociera, no hicieron más drama.
Antes de emprender el camino a su despacho, se preocupó por saber si nadie había entrado en su ausencia. – ¿Sin visitantes? – inquirió, acomodando su capa. Por tanta charla que había estado dando, parecía estar de buen humor. – Nada más que un par de comerciantes y un músico – informaron.

– ¿Que hace un músico en esta aldea? ¿Viene a domar bestias? – sin darle importancia continuó con el camino tras despedirse del par de hombres. La vida parecía transcurrir normalmente en Kumogakure, y para darse la bienvenida al sosiego de la ciudad, dio un par de tragos a su petaca de whisky. No encontró nada fuera de lugar dentro de la aldea, sólo la melodía de una ocarina proveniente del centro de la urbe…
De pronto, se detuvo en seco. – Claro, porque todos los días viene un músico que toca la ocarina. Mejor dicho... como si hubiera tantos homosexuales que tocaran la ocarina – dijo para sus adentros, mientras le daba vueltas a una idea absurda. – Pero… ¿Qué vendría a hacer a Kumogakure? ¿Suicidarse? – Pensó, mientras avanzaba hacia un callejón – Ehm… ¿lo dejaron pasar… así porque sí… y a mi me preguntaron quien era? ¿Los domina la idiotez? ¿Tan poco invertí en clases de precaución en la academia? – continuó por los tejados, observando con sigilo lo que sucedía en las calles y considerando seriamente hacer clases que pongan a prueba el sentido común de los ninjas. Una multitud se había desparramado por las calles de Kumogakure, otros guardias volvían a su lugar, pero no había rastros de la persona que buscaba. Saltó por los tejados con la gracia de un felino, sin permitir que nadie viera donde se encontraba. Pasos más, pasos menos, llegó a un tejado donde alguien más se estaba ocultando. Pero no lo notó hasta que estuvo a su lado. – Kage! – susurró la voz del joven, algo confundido por la presencia del hombre en aquellas circunstancias – Sh!!! – exclamó algo nervioso el hombre – Que me estoy escon… - no alcanzó a pronunciar su frase que se dio cuenta de lo absurdo de sus acciones, aunque tardó un momento en reflexionar y luego volvió a explicar – Te decía, me estoy escondiendo en mi propia aldea – se arrimó a él y se acostó sobre el tejado, observando a la multitud. – Eh… ¿por qué lo haría? – preguntó el chico aún confundido, quien no despegaba su mirada de una joven que salía de un negocio de pociones. – Porque puedo. Y porque mola ser ninja, a que no? – revolvió el cabello del joven y se levantó en el tejado, para saltar de nuevo a la calle.

–Te consume la inteligencia – le murmuró la voz de la conciencia. – Pudiendo destrozar lo que fuera, siendo el condenado kage te escondes? – corrió con presura por la calle obviando aquella voz que insistía en recordarle lo idiota que era. Observó con cuidado las calles de Kumogakure, pero el carmesí de sus ojos no encontraba la figura espectral del joven. Sin embargo, sus sospechas parecían ser reforzadas por un leve efluvio conocido que había quedado pululando por las cercanías. Un par de guardias que se refugiaban de la llovizna bajo el toldo de una tienda parecían estar apestados con ese aroma extranjero. Saludaron cordiales al kage cuando se acercó, algo extrañados de verlo pasearse por las calles, pero el demonio no dio tiempo a preguntas y fue directo con sus dudas – ¿Nada fuera de lo normal? – Inquirió con un poco de impaciencia – Sólo unos viajeros, uno venía del país del… del té, que quería registrarse aquí porque en su aldea no... no tienen… – contestó inseguro, el guardia, nervioso por la frialdad del kage - ¿Registrarse? – les clavó la mirada más despiadada que podría haberse inventado. – El país del té ha creado el registro de ninjas hace un par de semanas, genios – les contestó, y para sí misma agradeció haber leído el par de papeles que le habían depositado en el escritorio. – pero no los culpo por no saberlo. Igualmente, ¡sean más precavidos! – exigió, y luego preguntó por la dirección que el joven había tomado.

En cuestión de segundos había llegado a la academia, arrastrada por el viento y quizás la furia de ver nuevamente al joven. Furia o emoción, cualquiera de los dos sentimientos daban exactamente igual.
Ni siquiera se había tomado el tiempo de ocultar su apariencia. A varios metros de la academia divisó al joven, pululando por la cercanía. Desenvainó su espada, dejando que cayeran los vendajes de la misma. Su hostilidad no se justificaba en absolutamente nada, sólo el odio que tenía por la aldea de donde él provenía. Sin embargo, el pasado era pasado, y la intrusión del joven en su territorio no podía pasarse por alto, por más fuerte que haya sido el vínculo entre ambos.
– ¿Crees que puedes pasearte por mi aldea como si nada? –
clamó al joven, con la furia de un titán. No le importaba armar alboroto, los aldeanos estaban acostumbrados al protocolo de no meterse en combates, y buscar refugio en caso de invasiones o problemas. Aun así, ya todos se habían vuelto a sus casas por la lluvia, que empezaba a hacerse más débil dando paso a una fuerte corriente de viento apoderarse del lugar...






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Re: Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

Mensaje por Kyuketsuki Kuroi el Vie Oct 12, 2012 7:38 pm

La voz de aquella mujer irrumpió en la tarde de lluvia, haciendo acto de presencia cual rayo que avisa su llegada con un fuerte trueno. Se detuvo en seco y bajó su rostro por unos instantes. Silencio, fue lo único que pronunció aquel joven cuando las palabras cuya voz podría reconocer sin problemas se clavaron en su pecho. La larga cabellera blanca del joven tapó completamente su rostro, pudiendo ser únicamente apreciable las gotas de agua que lamían sus mejillas y terminaban por ser lloradas al llegar a su mejilla, siendo custodiadas a la brevedad por una irónica sonrisa que dejó ver los colmillos relucientes del vampiro.

- Disculpe señorita, pero creo que me está confundiendo. Mi nombre es Sora, músico del país del té... - musitó el joven con la esperanza de que la mujer no lo hubiese reconocido, sino que únicamente estuviese haciendo una inspección de rutina. Giró lentamente su cuerpo, para dejar que aquella mujer presenciara la mitad de su rostro que no estaba vendado, y el ojo de la mitad izquierda de su rostro, ya que el resto del mismo y el brazo izquierdo se encontraban completamente vendados.
Aún así, sonrió cuando una fuerte corriente de viento hizo danzar su cabello y bramar su sobre todo, encontrándose al hombre de Kumogakure con su espada desenvainada...aquella espada que podría reconocer en cualquier lugar. Aparentemente, si había sido reconocido por ella.

- Vaya vaya vaya, así que aquí era donde os habéis estado escondiendo todo este tiempo...¿Quién lo hubiese imaginado? Pensé que estabas muerta...¿O muerto? ¿Cómo debería llamarle?...jajajaja... - musitó de forma burlona el peli blanco, manteniendo la calma por la que siempre había sido conocido. Dedicó una nueva mirada aquel joven, promesa de la aldea de la que venía. - Vamos, Nomu, no tenemos por que hacer esto...o tal vez si. Pero me gustaría demostrarte...que no soy la misma persona que conociste. Jamás volveré a ser débil de nuevo. - explicó el joven, quien parecía no tener intenciones de luchar, pero aún así, el viento continuaba soplando, cada vez más y más fuerte.

Una nueva sonrisa aún más irónica se dibujó en los labios del vampiro - No creo que vendría mal demostrarte lo que he mejorado...aunque se que usted preferiría ser esta... y con "esta" se refería a la ocarina que lentamente acercó a sus labios, y luego de haber lamido lentamente la comisura por donde debía soplar, y de haberle dedicado una risa burlona al chico, comenzó a tocar la ocarina con gran pasión. Mantuvo sus ojos abiertos mientras sus dedos corrían sobre los orificios de su instrumento, y el viento hacía danzar con más fuerza su larga cabellera y su sobre todo...el fuego fatuo de sus ojos, se había encendido una vez más.



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Re: Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

Mensaje por Akuma No Nemuri el Vie Oct 19, 2012 1:01 am

Tomó una enorme bocanada de aire mientras fruncía el ceño, y resopló tras oír las palabras del vampiro de fogosos ojos añiles, cuya verborragia afloraba por los poros de su nívea piel, pero se esforzaba en correr como sutiles palabras cargadas de rabia. La misma rabia, o mejor dicho, cólera, que se resistía a explotar dentro del demonio de las ventiscas, como un huracán infernal que devora lo que encuentra a su paso una vez se forma sobre las olas.
No había más que rocas sobre Kumogakure, pero serían de ahora en más el lugar donde el ojo de la tormenta empezaría a hilar los vientos a su demencial placer.
- Ya verte es una molestia... ¿También tengo que presenciar tus truquitos de nuevo? - bufó con la ira de un titán, irguiéndose frente al joven como un verdadero coloso empapado en sanguinaria insania. Pero en su desquicio un par de memorias flotaron en un efímero momento. Cuando el sol caía y separaba sus caminos tras las labores diarias, cuando ambos destrozaban con placer lo que se cruzase en su camino, cuando eran compañeros y la idea de una traición estaba fuera de lo que se consideraría posible...

La noche en que sus destinos tomarían rumbos diferentes estaba empapada de estrellas que se arremolinaban en torno a un astro digno de devoción. Ambos ninjas, recostados en el refugio de un tronco enorme, descansaban tras una jornada de hacer básicamente nada más que jugar de guardias en un poblado a las afueras de Otogakure. El demonio de las ventiscas yacía exhausto, con su cascada de cabellos albos desparramados por sobre sus hombros. Su compañero dormía, o así él creía...
El filo de una navaja se deslizó por su cuello, pero fue lo suficientemente rápido... Abrió los ojos para encontrarse con una figura amenazante, casi como un reflejo suyo...


- ¿No te ha bastado con lo que has hecho que te atreves a dirigirme la palabra? - clamó irascible, blandiendo su espada tras realizar unos sellos. - No ha sido suficiente ya... - tras sus palabras, los vientos se calmaron levemente, pero la atmósfera se hizo mucho más densa que de costumbre. Casi como si fueran instintivos, sus ataques se dieron involuntariamente.

El atardecer caía sobre una desolada tierra escondida en las montañas más altas del continente, aldea que por poco alcanzaba el cielo... ahora transformada en un infierno por la cólera de dos seres demoníacos, que por alguna razón del destino, o de algún ente superior, ahora se enfrentarían en ese inesperado campo de batalla.

Spoiler:

Kūkiatsu ⌜空気圧⌟ {Air Pressure}: El shinobi es capaz de controlar la presión que el aire ejerce sobre una determinada área. Por ello, puede elegir aumentar o disminuir la presión atmosférica, pero esto está limitado por la cantidad de chakra que se aplique a la técnica. Dado el chakra que ocupa la técnica, las corrientes de aire que envuelven al oponente se hacen visibles, pero una vez que lo envuelven ya no es posible quitárselas de encima.
Por una parte, la presión del aire disminuye con la altura, esto es, el oxígeno es menor en zonas altas. El shinobi puede regular esa cantidad de oxígeno y producir el mismo efecto, haciendo que su oponente sienta de manera inmediata taquicardia, aumento del gasto cardíaco, hiperventilación, el aumento de la frecuencia cardíaca y aumento de la presión arterial, así como también fatiga, debilidad, inestabilidad, vértigo. Por otra parte, la presión aumenta a medida que las alturas disminuyen. Esto es, cuando uno esté en un sitio bajo el nivel del mar, la presión es más alta. Como anteriormente mencioné, el shinobi puede regular esta presión sin necesidad de encontrarse en un lugar con estas características. Los efectos de esta alta presión son dolores de cabeza, compresión muscular, taquicardia. Si la técnica se extiende demasiado en duración, puede llegar a causar desmayos. Es necesario aclarar que de situarse en un lugar donde la presión atmosférica de por sí ya sea mayor/menor, el gasto de chakra disminuirá, puesto que éste factor facilita la técnica. [Duración máxima: 3 turnos. Varía dependiendo de los stats en ninjutsu del ninja en cuestión]
Como la aldea está ubicada en la soberana conc*esumadre en altura, se beneficia la técnica :E

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Re: Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

Mensaje por Kyuketsuki Kuroi el Miér Oct 24, 2012 11:25 pm

El iris del ojo izquierdo del joven adaptó un deje amarillo a medida que clavaba sus ojos en la mujer cuando pronunciaba aquellas palabras cargadas de odio. Cuando la muchacha desenfundó aquella enorme espada, el vampiro comprendió que no había sido el único que había mejorado, más eso no lo detenía ni lo hacía sentir que estaba por debajo del nivel de aquella mujer. Dejó de tocar su ocarina en ese momento y llevó su mano a sus bolsillos, de donde sacó dos kunais que tenía preparados con anterioridad.

- ¿Y tienes el descaro de culparme?... Aún sabiendo lo importante que fuiste para mi, me abandonaste... pagarás tu deuda con sangre, Akuma no Fuboki [Demonio de las ventiscas] - Exclamó con firmeza el joven de larga cabellera blanca y emprendió carrera en ese momento contra su ex compañera de equipo. Sin embargo, a medida que avanzaba, su respiración se iba agitando y haciendo más fuerte, ocultando la armoniosa melodía de la ocarina que podía hacerse audible de fondo. Sin embargo, su resistencia era bastante elevada, y le permitió llegar a una increíble velocidad hacia su oponente, tal era la velocidad del joven que podría incluso impresionar a la mujer.

Alcanzó la posición de su compañera en un abrir y cerrar de ojos, manteniendo su vista en todo momento sobre la espada de la mujer. Una vez que llego a medio metro de ella, lanzó sus kunais hacia el pecho de la misma, pasando esta a ambos costados de su desmesuradamente grande espada. Acto seguido, se tiró al suelo y dada la velocidad que venía y la consistencia del terreno, se arrastró por el suelo, pasando así por entre las piernas de la joven hasta llegar a su espalda, y una vez estando a espaldas de la misma cerró sus puños y se puso de pie velozmente para lanzar una estocada con las garras que provenían desde sus silbadoras. - No tienes idea... - mencionó el joven una vez que las cuchillas se dirigían en dirección a la joven, en aquella tarde de lluvia.
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Re: Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

Mensaje por Akuma No Nemuri el Sáb Nov 03, 2012 10:13 pm


Rabia – ese sentimiento indescriptible que emergía de sus ojos al dirigirle la mirada. Aversión – Rencor – Ira. No alcanzaría jamás alguna palabra para describir aquel sentimiento colérico que parecía dominarla. Su cordura se rindió sin presentar queja alguna, mientras los vientos empezaban a corromperse, sucios por el desquiciante chakra que emanaba de la joven

– TU no tienes idea! –
gruñó su voz, convirtiéndola en un leviatán sin el más mínimo atisbo de serenidad. – ¡Ni siquiera tenías idea de quién era, ni siquiera te importaba! – Los vientos se arremolinaron en torno a sus manos a una velocidad demencial. El polvo que yacía en las calles se levantó en una danza frenética, junto con cualquier objeto de menor peso. Así lo haría cualquier arma que intentara tocarla. Por su diminuto peso, se alejarían bajo el comando del demonio de las ventiscas. Pese a que su técnica no solía impeler objetos tan pesados como un humano, podría fácilmente desequilibrarlos. Eso haría con el joven vampiro, cuyo peso no era algo admirable, pese a que su cuerpo estuviera trabajado. Moldeó la corriente de aire con sus manos para empujar al joven lejos de ella – distancia suficiente para adoptar una nueva posición, manejar las kunais que él mismo había lanzado, blandir la aberración de espada que poseía. No había siquiera rasgos que mostraran cuanto le costaría mover esa espada, cuyos 80 kilos parecían un reto significativo para cualquier humano. Pero... aquel "humano" parecía hundirse en la dicha al olvidarlo... Así, tan decidido como transtornado, se abalanzó hacia el joven, sin importar que aquello fuera un clon, o una mera ilusión. – Tienes el descaro de intentar matarme una vez, traicionarme una vez y volver a darme la cara? – bramó, mientras las nubes se agitaban en el cielo, aturdidas.

La furia se había apoderado de cualquier ápice de pensamiento racional de la joven. Las palabras no harían nada, olvidaría por completo quién se paraba frente a ella. Lo único que ahora parecería importar sería destruir con placer a aquel ser detestable. Destrozarlo, descuartizarlo. Saltar sobre él, abrirle el pecho y arrancarle el corazón. Devorarlo, y caer en el sueño plácido de su victoria.

Spoiler:
Jutsu oculto develado:

Seikū ⌜制空⌟ {Mastery of Air}: El usuario puede controlar las corrientes de aire y la presión del mismo, en tanto realice una cierta cadena de sellos que habilitará el uso por tiempo indeterminado de la técnica (o hasta que el usuario tenga muy pocas reservas de chakra). El usuario debe hacer ciertos movimientos, como una danza, con sus manos, para manipular el aire y la presión del mismo. Con esto, dependiendo de la mencionada presión, se pueden mover armas arrojadizas al antojo del usuario u otros determinados objetos. La técnica no puede ejercer efecto en una multitud enorme de objetos de peso considerable, por ello el usuario no pretenderá crear tornados que arrastren un bosque entero. La técnica se limita a usos más sencillos, como ráfagas de aire no tan exageradamente grandes.

[Weapon Technique] Akuma no me ⌜悪魔の目⌟ {Eye of the Demon}: Al abrirse el ojo en la empuñadura de la espada, el chakra del demonio se conecta con el flujo de chakra de Nômu, haciendo que sean uno sólo. Una vez el pacto es activado, la espada atrae corrientes de viento a la envergadura de su hoja de metal, que se arremolinan en torno a la misma. De esta forma, al mover su brazo hacia la derecha, la espada con su chakra estimula a las corrientes de viento para que se muevan hacia el mismo sentido y así también el peso de la espada se ve casi anulado, permitiéndole manejar aquella demencial espada como si se tratase de una simple katana.
Nota: Esto es solo un fundamento para decir que el peso de la espada se anula.







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Re: Misión voluntaria, Infiltrándose en el infierno. [Misión de rango A]

Mensaje por Kyuketsuki Kuroi el Sáb Dic 29, 2012 3:50 am

Vāyu parecía reencarnar en el cuerpo de aquella entidad embravecida cuyo bramido se asemejaba al trueno más violento que el joven hubiese escuchado, tal vez por eso le habían elegido Raikage. Las ventiscas se acumularon al rededor de la mujer e hicieron desequilibrar al vampiro, quien estuvo a punto de salir volando en cualquier otra dirección. [Demonios, debo tomar mi distancia.] pensó el vampiro quien en ese momento comenzó a formular una serie de sellos de manos para prevenir el que posiblemente sería el siguiente movimiento de la mujer.

Iracunda, la Raikage se dio media vuelta y elevó orgullosa su espada en dirección al cielo para caer como un rayo sobre el joven, veloz y potente. El chico esbozó una sonrisa de satisfacción cuando la espada estuvo a punto de atravesarle, ya que una vez la hoja de metal hizo contacto con su piel este explotó en cientos de murciélagos que comenzaron a revolotear en dirección al tejado de una casa circundante. La nube de mamíferos se arremolinó velozmente y materializaron al joven vampiro, quien observó a su compañera desde lo alto de aquella casa. - Nomu, ¿De qué carajos estás hablando?...siempre estuviste demente, pero no pensé que llegaras a tal punto. ¡¿Qué no se quien eras?¡ ¡ERAS LA PERSONA QUE MÁS ESTIMABA EN MI PUTA VIDA! Si nunca supe quien eras, fue porque nunca quisiste contarmelo, así como no me contaste cuando te desapareciste. ¿Tienes idea de lo que ha sido sobrevivir en la soledad de mi aldea?... Yo no tengo una aldea de gente que me haya apoyado tanto como te apoyaron a ti. - Gritó el joven a la muchacha, mientras sentía como su corazón le acompañaba con pista de percusión a las melodías que este podía llegar a hacer. - ¿Cómo osas acusarme de intentar asesinarte? Cuando desapareciste, dieron por terminada tu búsqueda en dos días... mi búsqueda por ti duró meses. Jishin está muerto, su enfermedad lo llevó directo a su tumba, y mi búsqueda por ti me llevó prácticamente a la mía. Viajé desde Otogakure hasta Iwagakure, y de Kirigakure hasta Sunagakure buscando...¿Para que mierda crees que estoy aquí? ¡¿PARA BUSCAR INFORMACIÓN?!... ¡TE ESTABA BUSCANDO! ¡Y LAMENTO HABERTE ENCONTRADO! - comentó el vampiro, cerrando sus puños con fuerza y cayendo presa de la frustración de que la búsqueda que tantos años le había llevado, terminase, pero no de la forma que tantas veces había pintado en su mente.

- Ahí está el intruso. - se escuchó una voz casi al mismo instante en que el joven vampiro terminó su diálogo. Este giró su cabeza hacia un costado y logró observar como dos ANBUS se dirigían a gran velocidad hacia el. Uno de estos comenzó a hacer sellos de manos y a continuación extendió sus brazos hacia los costados, liberando desde su boca un gigantesco dragón de fuego que a gran velocidad se movió en dirección al vampiro. Este dio un salto hacia una casa cercana, demostrando una velocidad tan abrumadora que podría prácticamente igualar a la que tenía la Raikage. El dragón impactó el tejado de la misma, generando una explosión que no causaría ningún herido, ya que de antemano se sabía que aquella era una casa deshabitada. - ¿Se encuentra bien, Lady Raikage?...Deje que nos encarguemos de esto. - terminó por sentenciar ahora este último hombre de extraña máscara que se asemejaba a un demonio. Seguidas a sus palabras, este último comenzó a hacer una serie de sellos de manos y a continuación clavó su rodilla izquierda en el suelo, manteniendo la derecha semi flexionada. - Mokuton: Shuka No Jutsu - exclamó este ANBU, y del suelo se elevaron al menos siete raíces de medio metro de grosor y extremo en unta de lanza, que se dirigieron a gran velocidad hacia el vampiro.

Kuroi clavó su mirada en los ojos de Nomu, haciéndose notorio el deje de decepción por haber encontrado a aquella mujer de esa forma. Este saltó hacia adelante y se trepó a una de las raíces, para luego saltar hacia una segunda y por último saltar aún más arriba desde esta última. Colocó velozmente el orificio de uno de sus conductores de chakra en la palma de su mano, sobre el orificio de entrada de aire de una de sus silbadoras, y sin pensarlo dos veces, lanzó una extremadamente fuerte cantidad de aire por su orificio, a medida que con su silbadora tocaba la nota más aguda que podía. Esto tuvo como consecuencia que un chirrido extremadamente agudo se expandiera por toda la zona, tal vez el sonido más agudo que aquellos pudieron haber conocido.
Casi al instante, el ANBU que estaba protegiendo a la Raikage y aquel que lanzó el dragón de fuego comenzaron a tomarse sus oídos ya que estos comenzaron a sangrar, causándoles un agudo dolor. Aquel era el momento preciso.

Por acto de gravedad no demoró en tocar tierra, pero no se quedaría a esperar una respuesta por parte de la mujer. Se dio media vuelta y comenzó a correr en dirección a la muralla lateral de la aldea, dejando atrás a la Raikage y a los ANBUS. La distancia entre el y su libertad no era mucha, así que no tuvo qué recorrer ni cien metros antes de alcanzar la muralla. - Mierda...- se dijo a si mismo el shinobi, al ver que tras esa muralla, lo esperaba un precipicio de más de mil metros.
- ¡Hacia el oeste! - fue audible el grito por parte de uno de los tantos shinobis que debían custodiar la aldea. No había tiempo que perder ni había tiempo para decidir. Saltó.
La velocidad de este comenzó a acender cada vez más y más, haciendo que el shinobi comenzara a caer presa del pánico. [Vamos Kuroi, ahora no es tiempo de tener miedo. Debes salvarte.] pensó el joven antes de tener una brillante idea. Llevó su mano velozmente a su espalda y de la misma, tomó un enorme pergamino, el cual abrió lo más rápido que pudo. Comenzó a hacer una serie de sellos de manos y posteriormente mordió su dedo pulgar para luego pasar la sangre que brotaba del mismo sobre el pergamino.

Una espesa nube blanca hizo acto de presencia cien metros antes de impactar contra el suelo, y una majestuosa criatura azabache hizo aparición en escena; Era un gigantesco murciélago, sobre el cual yacía de pie Kuroi, con el pergamino de invocación en su diestra. Se alejó de aquella aldea a gran velocidad, dejando atrás una triste realidad para el... ojalá nunca la hubiera encontrado.
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