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Bienvenid@ a Shinobi Sensu. Sé participante de una nueva era de conflictos que azotan el mundo shinobi desde finales de la Cuarta Guerra Ninja. Treinta años han pasado desde entonces y las alianzas ya no existen, mientras que Akatsuki emerge lentamente como la amenaza que fue en el pasado. Escoge tu aldea con cuidado y prepárate a pelear. La gran batalla está cerca...



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Armored Lightning -Flashback entrenamiento de Taijutsu.

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Armored Lightning -Flashback entrenamiento de Taijutsu.

Mensaje por Raijükishin Hideyoshi el Sáb Oct 06, 2012 4:39 pm

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Las noches de tormenta siempre habían sido las favoritas de Hideyoshi, tal vez por su elemento o porque los rayos y la lluvia dese siempre habían cautivado su mente y su corazón más allá de lo que una persona pudiese imaginar. Su propia naturaleza se podía decir que era casi como una propia tormenta a sus quince años de edad. Esa noche era una de las favoritas de Hideyoshi por la meteorología y encima le había tocado una misión con su equipo en la que debían interceptar los planes de unos rebeldes que hacía poco tiempo habían escapado de las fronteras de Otogakure con unos informes, Hodeyoshi no sabía mucho del tema, tampoco es que cobrase por saber, simplemente por ejecutar. Su equipo había parado para descansar puesto que llevaban ya casi doce horas sin bajar el ritmo, aunque por aquella noche las energías de Hideyoshi aún estaban lejos de agotarse y sobre todo estaba inquieto, mucho más que de costumbre incluso para ser un chico cuya calma podía ser hasta estresante de vez en cuando.

En contra de lo que le dijeron por el temporal que había salió a explorar la zona, sobre todo para comprobar si los habían estado siguiendo. Para un Chuunin como él no debía ser aquella mucha tarea. En cuanto notó que efectivamente casi le costaba andar se pensó el volver, pero entonces algo ocurrió, todo se volvió negro y so cabeza pareció desconectarse de su propio cuerpo haciendo así que sus sentidos se nublasen menos por el dolor que tenía en la cabeza. Cuando se despertó notó un fuerte dolor de cabeza que le impidió subir la mirada para ver qué había pasado.

-Eh eh eh eh, no te muevas si no quieres que te raje como a un cerdo de arriba a abajo.- Dijo aquella figura que no lograba diferenciar por culpa del golpe apuntándole con algo filoso. Una vez ganó conciencia de lo que pasaba a su alrededor pudo ver su katana apoyada contra una caja. Hideyoshi hizo caso y no se movió, pero su mirada sin duda podría asustar a más de uno, aunque estando atado de manos hizo que el bandido practicamente se riese de su fuerza de voluntad por no rendirse ante la situación.

Cuando se recuperó del todo solo hizo un gesto con los dedos y de repente la electricidad empezó a rodearlo al mismo tiempo que su armadura avanzaba por todo su cuerpo, cortando gracias al metal de la misma las cuerdas. Fueron segundos, aquél tipo que llevaba un kunai en mano intentó reaccionar para clavárselo justo en la cara, pero la mano de Hideyoshi lo atrapó de inmediato y el joven ninja dio un salto agarrando del brazo a su captor formando así un arco sobre la cabeza del mismo y cayendo detrás, de un giro con su cuerpo alargó la mano hacia su katana haciendo que esta saliese volando hacia su mano atraída por una fuerza invisible y esta no tardó en atravesar el estómago de aquél tipejo. Una vez cayó al suelo le dio la vuelta y se dispuso a ver de qué aldea era, pero la bandana que llevaba había sido completamente borrada, el metal había sido rozado contra algo hasta que el emblema de su aldea había desaparecido. Por lo que podía ver el lugar donde estaba era una cueva, aunque parecía que donde él estaba era una especie de almacén. Lo de la cueva lo decía por el olor a tierra y humedad además de por la temperatura dentro de la misma.

Pudo notar cierta vibración viniendo de su katana como si esta hubiese reaccionado con el torrente sanguíneo de su víctima, por un momento se creyó la leyenda que se contaba del demonio, pero no era por eso, simplemente era que su pulso estaba temblando como nunca antes había temblado, podía notar el aire pifiado de la arena removida y de los cadáveres que allí seguramente habían escondido, porque aún a aquél cadáver no le había dado tiempo a oler a carne podrida tras varios meses de descomposición y putrefacción. Podía ser que Hideyoshi viviese para luchar como arma de su aldea pero no quería decir que fuese tonto, de hecho la percepción sin técnica alguna de olores era una de su especialidad, porque aunque pareciese una tontería era capaz de distinguir olores bastante escondidos si estaban bastante cerca de él. En este caso el olor de la sangre reseca y de los cuerpos hechos ya basura orgánica debajo de sus pies.

Lentamente, con katana en mano y desactivando su armadura avanzó entre la oscuridad, sus ojos vislumbraron la primera luz de la cueva, habían ocho guardias vigilando la entrada de la cueva y él iba a tener que matarlos a todos, por un momento pensó en el sigilo para hacerlo e incluso en las técnicas para no tener que perder más tiempo y no preocupar a Ikari, pero aquello se le complicó por culpa de uno de los animales más repulsivos según Hideyoshi desde aquél momento, una rata pasó por la puerta soltando un leve chillido y los ninjas miraron hacia donde estaba Hideyoshi, quien salió de las sombras del lugar revelando así su identidad, podían otar el peso de su ropa, la tensión del momento parecía que la estaba haciendo más pesada de lo normal, menos mal que la estaba manteniendo con el magnetismo que tenía las placas de hierro de dentro del mismo. Su mano se apretó alrededor de su katana y sus pies se fijaron bien al suelo mientras el primer ninja se dirigía a por él.

Fue un movimiento rápido, su cabeza pasó a escasos centímetros de una maza acabada en pinchos que portaba dicho ninja, pudo notar el sonido de madera rompiéndose y eso le hizo ver que tenía que alejarse de ahí, aquél tipo no iba a tardar en dar un segundo golpe y seguramente iría más fuerza, pero no le daba tiempo a ello. Puso su katana cubriendo su cuerpo y el propio golpe de la hoja de la misma contra la maza le movió varios metros. Al ver que iba a tener que dejar a ese por los últimos se dirigió corriendo hacia uno que tenía un kama, este lanzó la parte en forma de púa y Hideyoshi lo esquivo hacíendose a un lado, poniendo la mano sobre la cadena para luego mandar una corriente eléctrica bastante leve hacia el ninja dejándole aturdida las manos. justo en el último momento Hideyoshi mandó una estocada hacia el pecho del ninja, pero este se alejó con un paso hacia la izquierda de la trayectoria de la katana, pero no de su propia arma. La cadena se retorció hacia el extremo punzante y este voló hacia la cabeza del ninja clavándose en su sien, matándolo al instante al tocar directamente su sistema nervioso.

Dos ninjas más parecieron entender que no estaban peleando precisamente contra un novato puesto que había despachado a dos de sus compañeros en menos de tres minutos, se avalanzaron hacia él uno con una katana en la mano derecha y el otro con un bastón bo, para el de la katana puso la suya propia en diagonal haciendo que la hoja de su contrincante chorrase hasta el suelo pero el bo fue distinto, debido a que el mismo no era de hierro, sino de madera no pudo siquiera hacer que el golpe fuera más suave y este se estrelló contra su costado haciéndole retroceder un par de pasos para luego recibir un golpe en la espalda por culpa del mismo haciendo que Hideyoshi quedase de rodillas de una forma tan patética que parecía que el chico había perdido cualquier voluntad de luchar puesto que su rostro estaba agachado, aunque aquello no era así. El de la katana pareció querer vengar a toda costa a los otros dos ninjas lanzándole una estocada al cuello pero lo único que se encontró fue a Hideyoshi levantándose hacia él pasando entre la katana con su brazo flexionado. Su cabeza fue completamente destrozada, ya no solo porque Hideyoshi había enterrado su espada en la frente del ninja, sino porque además había dado un tirón para arriba abriéndola en todo el sentido de la palabra.

Dirigió una mirada hacia el del bo mientras se limpiaba la sangre de su compañero de la cara con el reverso de la mano con una mirada totalmente gélida, el ninja dudó, normal, pero aquello le costó perder el bó, el brazo derecho y la mitad de su cuerpo en un sablazo que Hideyoshi acompañó con un rugido proveniente de su garganta como descarga de todas sus fuerzas, el ninja fue cayendo por partes, primero el bastón por la parte superior puesto que el corte había sido realizado por encima del codo, luego el brazo en un húmedo y asqueroso golpe para luego ser acompañado por el torso del propio ninja. Las piernas se quedaron de pie como si fuesen un volcán de sangre en sus primeros segundos, luego cayeron de rodillas y finalmente al suelo llenando todo el suelo. De nuevo el de la maza fue a arremeter contra él, encontrándose con la pared puesto que Hideyoshi había realizado un salto bastante alto y se disponía a matar a ese mismo ninja, pero dos golpes hicieron que perdiese todo equilibrio que podía haber ganado.

Un puñetazo en la cara y una patada en el costado le hicieron girar brutalmente, para luego recibir un mazazo en el estómago mientras caía, el resultado es que había soltado su katana y que había salido volando contra la pared, cayendo de cabeza al suelo. Poco a poco se fue levantando mientras hacía unos sellos, aunque la sangre que estaba perdiendo por el golpe en la cabeza, la patada en la boca y el golpe en el estómago que le había hecho vomitar una buena cantidad de sangre no permitían que se pusiese recto para recuperar la posición. Una ver realizó los sellos la sala empezó a inundarse de rayos, probablemente aquellos ninjas no habían realizado ningún porque el lugar podría venirse abajo, pero Hideyoshi por ejemplo no tenía ese problema. -C-Chidori...- Susurró mientras el de la maza propinaba un nuevo golpe en su estómago, pero Hideyoshi no se dio ni el lujo para soltar un quejido, de hecho enterró la mano en la maza y empezó su avance desde el arma hasta los brazo del ninja, finalmente acabando en su pecho. Una vez hizo eso, sus fuerzas flaquearon totalmente y empezó lo que iban a ser las horas más largas de su corta vida.

Sabía que aunque saliese de allí no iba a llegar a ningún sitio convida, sus costillas habían sido practicamente machucadas y se podía decir que estaba más vivo que muerto, sus ojos ya no enfocaban por la sangre que los tapaba y lo único que podía sentir finalmente eran golpes contra su cuerpo para luego...Nada, solo ruido de gritos y finalmente un rayo. Se esforzó por abrir los ojos y pudo ver unos llenos de preocupación que le estaban levantando del suelo. El rostro de aquella persona era uno que podía reconocer sin problemas, se trataba de Ikari, quien se había deshecho de uno de los ninjas aparentemente con una facilidad insultante hacia el propio ninja. Notó como le dejó con cuidado en el suelo y como se levantó por la tierra removida a su alrededor ante las pisadas de la propia Ikari quien empuñaba en aquél momento dos espadas tan rojas como la sangre. Meses después solo conseguiría averiguar que la misión había fallado, pero de ese día se quedó con la imagen de la carnicería que había realizado Ikari a fuego en su mente. Aunque no solo eso, sino su rostro lleno de preocupación...Por su culpa.
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